“Lo invisible: Registros urbanos surgidos del deambular cotidiano”.

Aquí no se observan personas, pero se adivina la presencia humana impregnando todo.

El punto de partida es el concepto de Flaneur, entendido como caminante sin rumbo, apasionado del vagabundeo por las calles, del deambular, dedicado tan solo a observar, a divagar, a soñar. En este mismo sentido, el fotógrafo chileno Sergio Larraín donde aconsejaba a su sobrino: “… El juego es partir a la aventura, como un velero, soltar velas … por las calles todo el día, vagar y vagar por partes desconocidas y sentarse cuando uno está cansado bajo un árbol … Salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, dejarse llevar por el gusto, mucho ir de una parte a otra, por donde te vaya tincando. De a poco vas encontrando cosas y te van viniendo imágenes, como apariciones las tomas…”.

Son fotos realizadas con distintas cámaras digitales y analógicas precarias, lo que explica el eclecticismo de formatos y texturas, donde, no obstante puede distinguirse un estilo y una mirada. La precariedad es aquí una decisión, para oponerse al fanatismo extremo por la técnica y al abuso de photoshop como busqueda de una perfección totalmente artifical. Elijo dar lugar a las marcas, los errores, las pelusas, los defectos y, un poco, a la suerte.